Almacenes de Aragón cierra tras un siglo vendiendo ropa para el hogar

Almacenes de Aragón, situada en Malasaña, cerró en el último día de junio tras haber estado vendiendo ropa del hogar a los madrileños durante más de 100 años.

La sangría no para. Cada semana anunciamos el cierre de tiendas de antaño, perdidas irreparables que borran de un plumazo decenas de años de historia. Hace un par de semanas papelería Salazar, la más antigúa de la capital, hace unos pocos días calzados Cantero con 60 años a sus espaldas, y hoy es el turno de Almacenes de Aragón, tienda centenaria dedicada a la venta de ropa del hogar.

Almacenes Aragón es un tienda de tejidos para el hogar en pleno centro de Madrid desde 1919, en la Corredera Baja de San Pablo, junto al icónico Teatro Lara. Tan vieja y tan vintage como la máquina registradora con la que ha cobrado durante más de 100 años.

Almacenes de Aragón cierra tras un siglo vendiendo ropa para el hogar

La familia Tello ha sido la que ha gestionado este negocio centenario. Antonio ha sido el último propietario. Heredada de padre y abuelo, ha decidido jubilarse a sus 69 años recién cumplidos y cerrar este martes sus puertas de forma definitiva.

A los 30, Antonio, por gusto y por ponerse un poco al nivel de estudios de su señora y círculo social más cercano, se puso a estudiar Derecho a media jornada. Sin prisa pero sin pausa. Tanto empeño le puso a los libros que hasta acabó leyendo tesis doctoral sin abandonar nunca el negocio familiar.

Su producto estrella ha sido la ropa de cama. Mantas, toallas, cortinas, colchas, albornoces, calcetines o fundas de sofá son algunos de los productos que formaban parte del inventario de la tienda. Que si dame unas sábanas del Real Madrid para el niño o una faja para la abuela eran las peticiones más comunes en el día a día, donde Antonio siempre atendía con exquisito trato y conversación.

Su negocio no sólo está tocado por el efecto mariposa que sufrimos ahora todos del coronavirus. Lo suyo empezó a resentirse de verdad a mediados de los 90 cuando los hipermercados brotaron por toda España combatiendo con su economía de escala al pequeño comercio. Ahí empezó esa caída de estas tiendas de barrio cercanas de tenderos con experiencia, inteligentes y simpáticos con las que se puede conversar. Gente que creaban tejido y cohesión social en mitad de procesos mercantiles ahora tan eficientes como fríos.

Desde el cierre de ayer, Almacenes de Aragón pasará a formar parte de la historia comercial de la ciudad y del barrio de Malasaña.

Foto de portada: Somos Malasaña

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