Viaja al Madrid de los Austrias con la Fiesta Barroca en Plaza Mayor


Como el gran teatro de calle que fue desde sus inicios, escenario de las fiestas de la ciudad y del reino, la Plaza Mayor retoma su esencia con un gran acontecimiento alegre y lúdico: una majestuosa fiesta barroca que recoge este testigo de la historia de Madrid, y en particular de las comedias mitológicas que se representaban en la época de los Austrias y de las fiestas de los santos patronos de la ciudad.

La Fiesta Barroca forma parte del programa de actividades culturales organizadas por el Ayuntamiento de Madrid para celebrar el IV Centenario de la Plaza Mayor. Una programación especial que busca devolver el protagonismo a la plaza más significativa de la ciudad, contribuir a que recupere su esencia y volver a convertirla en un gran escenario donde suceden los acontecimientos públicos más relevantes.

Cerca de 100 artistas formarán parte de un desfile festivo dedicado a los dioses mitológicos y a los santos patrones de la capital, señas de identidad de los madrileños de la actualidad: Carruajes con Cibeles, Neptuno, Santa María de la Cabeza y San Isidro o la Tarasca del Corpus, entre otras alegorías, participarán en el desfile junto a jinetes, actores, danzantes y músicos ministriles.

El desfile comienza en la Explanada de la Almudena; el recorrido discurre a lo largo de la calle Mayor y finaliza en la Plaza Mayor. Durante dos horas, a partir de las 18:30 horas del sábado 7 de octubre, el público podrá disfrutar de este desfile festivo y de la gala barroca que tendrá lugar a la llegada de todos los carruajes y participantes a la Plaza Mayor. El propio rey Felipe III, junto a los miembros más destacados de su familia, se encargará de recibir a los integrantes del desfile desde el balcón principal de la Casa de la Panadería.

La compañía Antiqua Escena es la responsable de la escenografía con Juan Sanz Ballesteros como director artístico y la música en directo de los ministriles será interpretada por el Ensemble La Danserye.

Participantes del desfile

JINETES CEREMONIALES
Los jinetes ceremoniales refuerzan la imagen de poder, resistencia, protección y guardianes de ceremonia que desde el siglo XIV se asocian a la simbología de origen religioso como fuerza. Se proyecta al contenido militar de fuerza que acompaña a monarcas añadiendo valor estético a las ceremonias como acompañamiento de honestidad y lealtad.

CARRO PLAZA MAYOR
Símbolo de hegemonía de la Monarquía Hispánica, la Plaza Mayor aparece representada con la alegoría del mundo, globo terráqueo, Orbe planetario, figura de poder absoluto del mundo sobre los hombros de Titán Atlas, y las constelaciones a favor del destino. Este lugar neurálgico, corazón de la monarquía de la cultura y la fe, que Felipe IV ‘el Grande’ ‘el Rey Planeta’ mantuvo en una enérgica política exterior europea hasta su declive.

PÁJAROS ARCIMBOLDOS
Los ciudadanos de Madrid tenían el gusto acostumbrado a los referentes estéticos que las entradas reales y festejos callejeros utilizaban en los desfiles. Entre la maquinaria utilizada se sacaban autómatas articulados; tres pájaros exóticos con movimiento que demuestran el despliegue de magia en la celebración tal y como Baccio del Bianco y Cosme Lotti, ingenieros y escenógrafos, hacían en sus trabajaros al servicio del teatro español en la época de los Austrias. Inspirados en el pintor Arcimboldo, desfilan las aves llegadas de ultramar como pinturas en movimiento para la celebración festiva.



TARASCA DEL CORPUS

La tarasca es una figura simbólica que representa el mal, el pecado. De cuerpo escamado, que recuerda a la serpiente causante del pecado original, cabeza de dragón con cuernos y rabo, recordando el fuego del infierno y el demonio; alas y pies de ave, como modelo de animal erótico, y ubres que centran la atención en el elemento determinante de la feminidad. Animal histriónico exhibido que presenta el horror del pecado.

CARROS DE SAN ISIDRO Y SANTA MARÍA DE LA CABEZA
Lope de Vega escribió una comedia titulada San Isidro labrador de Madrid (1617) aprovechando el reconocimiento y la aceptación que el público ofrecía al popular y milagroso santo. Fue canonizado en 1622 con el reconocimiento de sus milagros en los que la lluvia favorecía a los labradores y una gran fiesta barroca en la plaza Mayor celebró su llegada a los altares. Los ruegos al Santo se representaban con su imagen en procesión. Laico y casado con Santa María de la Cabeza es proclamado patrono de Madrid.

CARRO DE CIBELES
Cibeles, Diosa Madre de la Tierra sirve como modelo del centro de fertilidad en la modernidad que supone la Ciudad de Madrid; aparece rodeada de una comitiva de alegorías para representar la adoración suprema que a la diosa mitológica, poderosa con los animales, se le veneraba.

CARRO DE NEPTUNO
Entre olas, dominando las aguas y mares, sale Neptuno fuerte y potente con seis tritones y sirenas. El dios que gobierna el otro espacio que no es tierra, aquel que nutre los lugares para que la Cuidad tenga la vida del agua.

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